sábado, 26 de abril de 2014

La globalización mundial, lleva a pasos muy acelerados nuestras vidas, procesos y en fin toda actividad cotidiana. Entonces nos preguntamos ¿Será que estamos preparados para asumir el reto? ¿Será nuestra formación académica acorde con éste proceso?
Vemos el gran avance de las comunicaciones, donde la barrera “distancia” ya no existe, pues en tiempo real podemos comunicarnos 24 horas al día 7 días a la semana con cualquier lugar del mundo.
La educación no puede ser ajena a éste proceso. Tenemos las TIC, que nos proporcionan una inmensa cantidad de herramientas para utilizar en la formación que impartimos, creando un ambiente interactivo, agradable y menos pesado para el estudiante o aprendiz. Esto es real
Miramos nuestra realidad y entonces nos venimos abajo en nuestro entusiasmo, pues que es lo que vemos: un sistema educativo totalmente ajeno a los avances tecnológicos con calificaciones en lugar de evaluaciones, profesores todavía calificando cuadernos y talleres, calificando exámenes donde no se refleja lo aprendido, sino lo mecanizado, donde lo que vale es la respuesta, no la integralidad como es el proceso y la solución, docentes totalmente resistentes al cambio a la tecnología, no saben ni siquiera acceder un computador y en fin cantidad de falencias que van en contravía de éste avance.
Tenemos que comenzar por crear una cultura de cambio no solo en el estudiante de educación superior, sino desde el inicio es decir desde jardín. Cultura de cambio en los formadores, docentes, instructores, maestros y toda persona que tenga injerencia en éste campo, casi que obligándoles a aceptar que el cambio tiene que darse. Para lograr el objetivo se debe no reformar sino elaborar un nuevo sistema educativo en el país, no en base a retazos de diferentes sistemas como el cubano, el español y en fin de tantos sistemas como lo es el actual, sino uno que refleje la necesidad del pueblo, de la industria, del campo, de la tecnología. Debe tener inmersa, una política de inversión en tecnología para los centros de formación que pueda asumir los costos que se necesita para el cambio y la utilización de las TIC

Este curso, creo que nos concientiza que podemos ser unos formadores atractivos para el estudiante al utilizar el medio tecnológico, haciendo de la educación una diversión donde se aprende a hacer, a saber y a saber ser.